Profesoras María Julia Baltar y Marcela González reciben premio a la Docencia Distinguida 2018

Publicado el 03/12/2018

Escuela

En una ceremonia que ya es tradición en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se realizó la premiación a la Docencia Distinguida, instancia en que las académicas María Julia Baltar y Marcela González recibieron un reconocimiento por su destacada labor como académicas de la Escuela de Psicología.

En la oportunidad, el rector de la Casa de Estudios, Claudio Elórtegui, felicitó a los/as académicos/as destacando “su fundamental e insustituible labor en actividades propias de una universidad compleja como la nuestra, como es la docencia y la investigación”.

María Julia Baltar, quien recibe el premio por cuarta vez, agradece que sean los estudiantes quienes otorgan la distinción “Es difícil pensar por qué he sido elegida en varias oportunidades, pero creo que pasa mucho por la afectividad. A pesar que a veces son muchos alumnos, los veo como personas más que como estudiantes y ese cariño que les tengo se siente también. Esta evaluación tiene mucho que ver con la pasión que pongo en todas las cosas y en especial en la docencia, que en este momento de mi vida es el centro de todos mis esfuerzos”.

“Siempre tengo altos niveles de expectativas respecto de sus aprendizajes a través de las actividades prácticas realizadas en contextos reales, alrededor de las cuales giran las asignaturas del área de la Psicología Educacional. En éstas son muy relevantes los espacios de acompañamiento que realizamos de los procesos que viven los y las estudiantes, que son significados por ellos y ellas muchas veces  como ansiógenos y frustrantes. Por ello, este acompañamiento requiere ser de mucha contención y apoyo frente a sus inseguridades al enfrentar tempranamente el estar siendo y haciendo Psicología “de verdad”. Pero además de la contención, es tremendamente relevante la facilitación de reflexiones no sólo autocríticas desde la perspectiva técnica sino principalmente respecto de las implicancias éticas y políticas de lo que hacen o no hacen y de las relaciones sociales que están construyendo con  las personas con las que interactúan”, agregó.

Por su parte, Marcela González manifestó que es muy estimulante recibir este tipo de reconocimiento, dado que una de las principales motivaciones en su estilo de docencia es instar a los estudiantes a interesarse por un ámbito tan enigmático como lo inconsciente: “Para mi es muy gratificante pensar que logro transmitirles algo de ese entusiasmo por la escucha clínica, por el caso a caso, por la ética que acompaña al trabajo analítico, considerando siempre que no hay soluciones de manual ni para todos, sino que cada quien deberá encontrar su arreglo para vivir de la mejor manera posible. El oficio de acompañar a alguien a preguntarse por lo que lo hace sufrir y hacerse responsable de lo que le pasa como medio para poder cambiar, es una experiencia marcadora que espero los motive a continuar este camino apasionante una vez titulados”, concluyó.

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