Shaun Grech: ” Existe mucha lucha por parte de académicos y activistas para que los niños con discapacidad puedan tener una educación como cualquier otro niño”.

Publicado el 10/10/2017

Escuela

Conversamos con el Dr. Shaun Grech, Doctor en Estudios de Discapacidad y Desarrollo Internacional de la Universidad Metropolitana de Manchester, en Reino Unido y Director del The Critical Institute y experto en Discapacidad.En el marco del Proyecto Fondecyt Regular N°1161338 ´Reconociendo y potenciando prácticas inclusivas en educación rural´, a cargo de la profesora de la escuela de Psicología,  Carmen Gloria Núñez, se produce la visita de Shaun Grech.

El experto en Discapacidad y Desarrollo Internacional participó en diferentes actividades en su visita a Chile: almuerzo y reuniones varias con profesores y alumnos del Doctorado en Psicología, un seminario organizado en conjunto al Centro de Investigación para la Educación Inclusiva. y visitó escuelas en Puerto Varas y Coñaripe en el sur del país.Pese a su apretada agenda, el Dr. Grech amablemente accedió a conversar con nosotros sobre el problema de la discapacidad y la pobreza en Latinoamérica más allá de lo teórico sino que desde su experiencia personal.

En base a  tu experiencia  trabajando en terreno y desde lo aprendido en tus años de servicio , ¿Cómo se logra desde tu rol de académico  llevar el conocimiento teórico a la práctica?             

Pienso que es un proceso largo y depende de la personalidad de uno y lo que elige hacer cada uno con su propia vida. Yo nunca fui una persona de oficinas, me aflige estar sentado en una oficina y también me aflige estar sentado con personas que piensan y funcionan de la misma  forma que yo, o muy parecido y que ocupen  mi mismo mundo mental y experimenta. Pienso que hay muchos profesores trabajando en el campo académico que tienen muy buena voluntad y tienen un corazón activista, por mencionarlo de alguna forma.  El problema es que en el camino, al estar estudiando, siguen con un magíster o un doctorado, comienzan a trabajar y la vida se vuelve un poco cómoda, y ellos piensan que se puede hacer activismo desde el escritorio. Para ellos quizás funcione, pero para mí nunca ha funcionado porque mi trabajo académico se acaba o va a llegar a cierto punto y no se va a mover para adelante sino va a ser informado por la misma práctica, así como de igual modo  la práctica necesita reflexión. Para mí el mundo académico y lo práctico, nunca han estado separados. Vengo del mundo del activismo, siempre he trabajado en ONG´S y no quiero salir de ahí. Al entrar a la universidad, no quería dejar el mundo del activismo morir, sino que quería reforzarlo.

 ¿Cuándo comenzaste en el mundo del voluntariado?

Comencé como voluntario trabajando con personas con discapacidad a partir de los 16 años. Entonces, antes de empezar en la universidad, venía ya arrastrando un trabajo como voluntario. En Guatemala, voy a cumplir 17 años trabajando y ahora tenemos un proyecto por parte de mi ONG, Disability Action Guatemala en el que  proveemos ayuda a personas con discapacidad en condiciones de pobreza extrema en diferentes lugares de América.

¿Por qué  comenzaste a trabajar en Guatemala?

Mi llegada a Guatemala forma parte de mi viaje personal por encontrarme a mí mismo. Como cualquier otra persona, me había escapado de mi país y tenía 20 y tantos años. A esa edad llegué a Guatemala y fue probablemente el accidente más bello de mi vida. En el sentido que me abrió un mundo de aprendizaje enorme, en que sigo aprendiendo cada día y me doy cuenta que aún  me falta mucho por saber. Es un país tremendamente complicado y muy complejo.

 Según lo que has conocido. ¿Crees que hay un diagnóstico similar o una realidad común entre los países de Latinoamérica respecto a las problemáticas de discapacidad y pobreza?

No me atrevería a hacer comparaciones, porque este continente es muy enorme y complejo, si pensamos solamente en la realidad de Chile, este país es tan diverso y heterogéneo que se hacemuy difícil comparar. Entonces, basado en la realidad que conozco, hay temas de interés y problemas comunes que traspasan fronteras físicas: la pobreza, la discapacidad y la desigualdad son realidades concretas. Por otro lado, existe también mucha lucha por parte de académicos y activistas que dan la pelea para que los niños con discapacidad puedan acceder a la escuela y tener una educación como cualquier otro niño, como tendría que ser. Por otro lado, existen varios puntos en común. Existe una historia colonial que junta muchos países latinoamericanos y cuestiones sobre memoria que también comparten. Hay muchos aspectos en común que me hacen reflejar sobre mi práctica y como tendría que  actuar yo, estando consciente que perpetuamente soy una persona de afuera u otro lugar. Mi rol no es influenciar ni actuar con arrogancia sino que es aprender.

¿Cómo se puede generar que la misma gente de un sector, en tu caso en Guatemala, trabaje en pos de quienes se encuentran en situaciones desfavorecidas, como son estar en situación  la pobreza y/o discapacidad? 

Estos esfuerzos siempre están ahí. En cada lugar siempre hay un grupo de estudiantes que tienen una causa y pelean por ello. En Guatemala y acá en Chile, hay organizaciones de personas con discapacidad que están peleando en contra del sistema, el problema de por si es que el sistema está fregado y está fregado a la gente. Entonces, no es que se necesite alguien de afuera. En mi caso, yo soy un aliado de las personas con discapacidad y apoyo la agenda que eligen las personas con discapacidad según sus propios términos. El día en que empiece a hacer cosas que actúen en contra de estas prioridades ahí voy a ser parte del problema.

 ¿Cómo crees tú que desde el Estado se puede involucrar a los mismos ciudadanos en las soluciones o políticas públicas respecto a discapacidad y desigualdad?

Hoy en día, muchos de los gobiernos son increíblemente neoliberales que casi tienen un interés en fragmentar la sociedad. Cada quien trabajando por sí mismo, en silencio  y tratando de velar por cada uno y nadie más. El problema que veo yo, es que hay varias personas activistas operando en varios sectores y causas pero que no se juntan para ser protestas en conjunto. Entonces, rara vez uno puede ver un grupo de personas con discapacidad que está luchando en contra del sistema, apoyados por otras organizaciones.Entonces, los gobiernos lo que ven son grupos de personas con discapacidad, o de mujeres protestando contra la violencia de género pero por separado. En mi opinión, parte del problema es que hay varias personas que son activas pero toman su causa como casi exclusiva y no toman una perspectiva inclusiva, que albergue a las diferentes demandas sociales. Al final esto daña a todos, porque si yo tengo una causa particular quiero que más gente apoye mi causa.

Desde ese punto de vista, parte de la solución sería mancomunar los diferentes movimientos sociales en un diagnóstico común enmarcado en una desigualdad brutal propia del sistema neoliberal. Me refiero a movimientos  de discapacitados, estudiantes,  originarios o feministas, por ejemplo.

Sí. Lamentablemente la desigualdad es una condición humana común. Entendiendo esta como opresión, exclusión y marginalización de la sociedad. Si bien, cada uno de estos grupos tiene una causa específica por la que pelear, encontramos como factor común la lucha por la equidad y mayor participación y reconocimiento de estos grupos en la esfera social. En el paradigma hegemónico neoliberal en el que estamos viviendo todo es dinero, todo es individualismo extremo, cada quien por su camino y todo está en venta hasta el cuerpo humano.

Adjuntamos nota de Seminario : “Miradas Críticas de la Inclusión y Participación en el Abordaje de las Necesidades Educativas Especiales”:  http://eduinclusiva.cl/?p=1429

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